Dos campañas del mismo negocio se estaban comprando la misma palabra
Un cerrajero nos escribió que el día había estado lento.
Lo normal en ese momento es revisar el saldo, o suponer que la competencia subió sus pujas. No era ninguna de las dos: llevábamos catorce días sin tocar la cuenta, así que tampoco había un cambio nuestro que culpar.
Abrimos el reporte de términos de búsqueda y apareció otra cosa.
Dos campañas suyas peleándose entre ellas
Su cuenta tenía una campaña para trabajos de casa y otra para autos. Cosa normal: son dos servicios distintos, con dos mensajes distintos.
El problema es que las dos estaban comprando el mismo término.
Cuando alguien buscaba “cerrajero cerca de mí” —el término que más gasto se llevaba de toda la cuenta— podía entrar por cualquiera de las dos. Y no costaba lo mismo:
| Por dónde entraba | Costo por contacto |
|---|---|
| La campaña de casa | $267 |
| La campaña de autos | $43 |
El mismo término. La misma cuenta. El mismo negocio pagando.
Sumado, eran $2,937 al mes: el 48% del presupuesto de esa campaña, gastado en pelearse contra sí misma.
Por qué nadie lo ve
Porque los paneles están hechos para mirar una campaña a la vez.
Abres la de casa y se ve razonable: gasta lo suyo, trae contactos. Abres la de autos y también. Cada una, por separado, está bien.
El problema solo existe entre las dos, y no hay pantalla que muestre eso. Hay que ir al reporte de términos de búsqueda —el que dice lo que la gente tecleó de verdad— y mirarlo completo, sin filtrar por campaña.
Es la forma que tienen casi todas las fugas: el dinero no se pierde donde uno está mirando.
Y dos veces que nos equivocamos, que valen más que el hallazgo
Antes de encontrar eso, dimos dos explicaciones. Las dos resultaron falsas, y las contamos porque el modo de equivocarse enseña más que el acierto.
Primera: dijimos que la plataforma estaba compensando un sobregiro del día anterior. Fuimos a verificarlo: la campaña iba en $374 al día contra $392 permitidos. No había sobregiro.
Segunda: dijimos que el costo por clic se había disparado. También falso: por semana iba entre $8.25 y $9.85, plano.
¿De dónde salieron esas dos teorías? De mirar días sueltos. Un martes bajo y un miércoles alto parecen una tendencia cuando se ven solos, y no lo son.
La regla que salió de ahí, y que ahora aplicamos siempre: antes de explicar una caída, compara por semana. Dos días no son una tendencia, y con dos días se pueden inventar dos explicaciones seguidas sin darse cuenta.
Cómo revisarlo en tu cuenta
Es media hora y no necesitas a nadie:
- Abre el reporte de términos de búsqueda de tu cuenta de Google Ads, para toda la cuenta, sin filtrar por campaña.
- Bájalo de los últimos dos o tres meses. Con dos semanas no alcanza.
- Ordénalo por término, no por campaña. Ahí es donde aparecen los repetidos.
- Busca términos que salgan más de una vez con campañas distintas al lado. Ese es el síntoma.
- Compara el costo por contacto de cada una. Si uno paga mucho más que el otro por lo mismo, ya encontraste el trabajo de la semana.
Lo que se hace después depende del caso: casi siempre se agrega ese término como palabra negativa en la campaña cara, para que solo entre por la barata.
Lo que hay que llevarse
Ese negocio no tenía un problema de publicidad. Tenía un problema de arquitectura: dos campañas bien hechas, cada una razonable por su cuenta, que juntas se estaban costando dinero.
Y llevaba meses así, porque ninguna pantalla estaba diseñada para enseñárselo.
Si tienes más de una campaña corriendo, esa revisión te toca.